El fusilamiento del “Descamisado” Dorrego derivó en el primer golpe de Estado argentino


Por Maximiliano Borches

El 13 de diciembre de 1828, el coronel Manuel Dorrego, gobernador y capitán general de la provincia de Buenos Aires, apodado “El Descamisado” por los sectores populares de entonces, moría fusilado en Navarro por orden del general unitario Juan Galo de Lavalle, sin proceso ni juicio previo. El hecho se constituyó como el primer golpe de Estado de nuestra historia nacional. Hoy día se habla de “grieta” como si fuese una consecuencia de los gobiernos kirchneristas, sin embargo, esta definición que a primera vista suena trivial, esconde como finalidad político/cultural un proceso de lucha entre dos modelos de país que nació con la Patria misma, y que al presente no fue saldado. A medidos del siglo XX, los federales de entonces se convierten en peronistas, y los unitarios siguen siendo unitarios.

En la madrugada del 1º d diciembre de 1828, el general unitario Juan Lavalle y el coronel José Olavarria, ocuparon la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo), derrocando al gobernador de Buenos Aires, coronel Manuel Dorrego, quien logró huir a Cañuelas para reunirse con Juan Manuel de Rosas, “El Restaurador de las leyes”, como se lo conocería pocos años después. Se constituía de esta manera el primer golpe de Estado de nuestra historia nacional.

Las tropas unitarias, financiadas y apoyados por la oligarquía y una suerte de burguesía comercial porteña: los “doctores” Julián Segundo Agüero, Salvador María del Carril, los hermanos Juan Cruz y Florencio Varela y Bernardino Rivadavia, le ordenan a Lavalle que salga de inmediato tras los pasos de Dorrego para que éste no logre reagrupar fuerzas con Rosas, y darle muerte.

Así fue que el 9 de diciembre las milicias de Dorrego fueron derrotadas en Navarro, por las tropas del general Lavalle, el “Descamisado” logra huir, pero según algunas fuentes históricas, fue traicionado por algunos oficiales federales, que lo entregan como prisionero a Lavalle el 10 de diciembre.

El derrocamiento del coronel Manuel Dorrego, y su posterior fusilamiento ordenado por el general unitario Juan Lavalle fue el primer golpe de Estado de nuestra historia nacional

Mientras tanto, el mando político en Buenos Aires había quedado en manos de Guillermo Brown, quien intercedió junto a otros pocos unitarios, para intentar salvar la vida de Dorrego y negociar su exilio a Estados Unidos, como pedía el coronel federal. Sin embargo, esa interna unitaria la gana el sector más duro, y el 13 de diciembre, Lavalle ordena su fusilamiento sin proceso ni juicio previo.

El asesinato de Dorrego fue un grave error político por parte de los unitarios, que intentaban no dejar vestigios de los federales en ese corto tramo de la historia argentina, y provocó la insurrección federal de varios líderes provinciales, como el de Estanislao López en Santa Fe.

¿Quien fue Manuel Dorrego?

Nacido en Buenos Aires el 11 de junio de 1787, fue hijo de un próspero comerciante portugués. Estudió leyes en Chile, pero abandonó la carrera para sumarse al Ejército y participó en varias rebeliones independentistas en ese país. Luego regresó a Buenos Aires y luchó bajo el mando de Cornelio Saavedra en la expedición al norte tras el desastre de Huaquí, y luego peleó bajo las órdenes de Manuel Belgrano en las batallas de Salta y Tucumán.

Tras el destierro ordenado por Juan Martín de Pueyrredón en 1816, Dorrego llega a Baltimore y vuelve a Buenos Aires en 1820. En 1826 es electo representante ante el Congreso Nacional por la provincia de Santiago del Estero, y allí se destaca por sus discursos contra el gobierno unitario-centralista de Bernardino Rivadavía, y en los debates sobre las formas de gobierno y el derecho al sufragio.

Federal sin vueltas de hoja, en agosto de 1827 es electo gobernador de Buenos Aires, tras el desastre político que dejó el gobierno de Rivadavia, responsable del empréstito con la compañía financiera británica “Baring Brothers”, que significó el origen de la Deuda Externa argentina.

 

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