Estrategia de campaña: Hoy un juramento, mañana una traición


Massa va y viene como turco en la neblina. Escribe Nicanor Zambrano

Massa va y viene

   En su intento de posicionarse como candidato a la presidencia, Massa realiza movimientos de ir y venir, suponiendo que parado en su propuesta o en la de Macri, puede sumar votos de unos y otros. Ese juego sinuoso tiene entre otros riesgos, el de generar en la ciudadanía un estado de perplejidad que lo instala en la confusión. El fin de semana, apareció cuestionando la posición del macrismo respecto del proyecto de reducción o eliminación del Impuesto a las Ganancias y dijo que el “Gobierno beneficia a los empresarios, las mineras, pero se olvida de los sectores que menos tienen”, cuestionando la gestión Macri. Podría decirse que en ese momento “iba” lo cual, en su estrategia sinuosa lo llevó a hacer otras declaraciones amigándose con el gobierno. Entones tomó de sparring al macrismo y alentó sin dejar de decir al mismo tiempo, lo contrario: “Creo que si (Daniel) Scioli ganaba las elecciones hubiéramos estado peor, pero la economía no crece. La situación habría mejorado con Roberto Lavagna administrando la economía, que era lo que proponíamos desde nuestro espacio. El Gobierno beneficia a los grupos económicos, las mineras, pero se olvida de los jubilados y las Pymes, mientras espera la mágica inversión que no aparece”, analizó Massa. Enseguida, en declaraciones al canal semi oficial América (Alejandro Fantino y Majul se encuentran allí entre los fanáticos del proyecto Cambiemos-Macri), alentó otra vez el presente oficial al reconocer  “el esfuerzo” que hizo el Gobierno del presidente Mauricio Macri para reforzar la ayuda social en diciembre, pero reclamó “una política dinámica que permita el crecimiento”. Y siguió diciendo hacia adelante aunque retrocediendo: “Tenemos que sostener el consumo y el trabajo que generan las Pymes con inversión. Debemos gravar a las mineras, el juego y la timba que algunos hacen con la plata. Pasó un año y la economía no crece”, criticó luego, revolviéndose.

  Massa anticipó, sabedor el hombre, que esta semana en la Cámara de Diputados darán media sanción al proyecto de Ley que modifica el impuesto a las Ganancias de su Frente Renovador.

Respecto al decreto de Macri que modificó un artículo de la Ley de Blanqueo para que familiares de los funcionarios públicos (Franco Macri) sean comprendidos por la norma, Massa reflexionó que “fue un error. Aprobamos la Ley de Blanqueo por ese artículo que se modificó con un decreto. No sé cuál es la intención de esa medida. Es una cuestión que se va a judicializar”, sostuvo profesoral.

No hay milagros en la calle

   En relación al caso Milagro Sala, cuya liberación exigen organismos internacionales dependientes de la ONU y la OEA, observó que el estado de cosas que sufre la líder de la organización Tupac Amarú “debe ser resuelta por la justicia” de Jujuy de manera que aquí, retrocediendo a paso firme, se alinéo con el macrismo.  Y antes la posibilidad de que esa opinión pudiese tomarse como una crítica a Macri, retrocedió sin hacer ruido y agregó que “desde el día que los ciudadanos de Jujuy se sacaron de encima a Milagro Sala, en la provincia de Gerardo Morales, se respira libertad”. Hay que recordar que el vice gobernador de la provincia, Carlos Haquim, es del Frente Renovador (o sea que gobierna con un jefe macrista, Gerardo Morales). Una picardía.

   Poco antes en unas afirmaciones donde se colocaba como parte del gobierno, expresó que “Tenemos que sacarle la pata de la cabeza al que trabaja y empezar a gravar más fuerte al que timbea con la plata”. Reconocía que tenía una pata encima como si fuera parte del gabinete nacional.  Nuevamente habría de reconocer al macrismo para criticarlo: “El proyecto del Gobierno ha tenido mejoras, pero lo cierto y concreto es que con ese proyecto el año que viene más gente va a pagar Ganancias; tenemos que sacarle la pata de la cabeza al que trabaja y empezar a gravar más fuerte al que timbea con la plata”. Una de cal y otra de arena, digo lo que no digo, afirmo lo que niego.

   Si el proyecto les ponía una pata encima a los trabajadores, ¿cómo puede ser que hubiese tenido mejoras? Es contradictorio y absurdo; como mensaje a la ciudadanía da ventajas estratégicas porque confunden esas idas y vueltas como pisadas en falso en un camino en el que el protagonista no se siente seguro. Cómo se entiende así, que diga por ejemplo que “El Gobierno es muy exigente a la hora de cobrarle impuestos a la clase media y muy débil para cobrarle a los sectores adinerados” luego de expresar que había mejoras. Tal vez eso explique porque el macrista Luciano Laspina, titular de la Comisión de Pesupuesto, expresara que existe un “final abierto, porque ninguno tiene una mayoría propia” pero confiaba en un acuerdo, en particular con el massismo.

   Se comprende porque esa es la estrategia de Massa, ir y venir, y poner en el centro de escena el aparecer en los medios. Ponerse serio sin escatimar palabras aunque se diga lo que se desdice de inmediato. De vez en cuando una sonrisa, un gesto cómplice con el periodismo o el público para que sume presencia y se procure evitar en la pura imagen, que se recuerdo lo que se largó o se calló. La estrategia pasa por encima de la inteligencia “del otro” y se monta sobre recargar su capacidad de recepcionar imágenes o sensaciones para, se cree así, ganar en lo supuesto, su boba voluntad de apoyar por sobrecarga de acción sobre su sensibilidad. Es un juego que funciona si pasa desapercibido y da la impresión de que al menos en este escenario nacional, ya no pasan por giles los piolas y el pueblo comprende rápido y actúa.

 

 

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