Espert: “Macri es un desastre”


Alejandro C. Tarruella

José Luis Espert es uno de los pensadores del neoliberalismo adscripto a la “promoción” del campo y el ámbito empresario corporativo. Unido a los  emergentes de la dictadura que sucumbió a fines de 1983, tiene rasgos de humor que en todo caso, expresan arranques de mal humor. Al presentar su libro “La Argentina devorada”, opinó con severidad sobre la actualidad.

Espert hace su apuesta y tal vez propone

Espert añora con dolor mientras lanza profecías como que “”La Argentina a principios del siglo XX llegó a estar en el quinto puesto del ranking mundial de ingreso per cápita. A mediados del siglo XX estaba número 10 y hoy está 53 o 54″, y señala ahora, no lo dijo siempre, que el gobierno de Macri pivotea en la continuidad de la decadencia y los errores que observa no sin cierto grado de inteligencia.

Espert dijo a “Ambito Financiero”: “Al sistema imperante, una sociedad educada claramente no le conviene. Tenemos un país decadente y peligrosamente decadente ya. Acá tenés un mecanismo de relojería que funciona perfecto y está aceitadísimo porque tiene ocho o nueve décadas. Es una colusión perfecta entre el empresario prebendario, el sindicalismo y la política. Tres corporaciones que funcionan en sincronía perfecta. Fijate la discusión que tenemos con la supuesta invasión de productos importados. Los sectores históricamente sensibles que piden protección, son los empresarios prebendarios. En paralelo saltan los sindicalistas diciendo: “Hagan algo porque están destruyendo el trabajo en el sector textil”.

Al sistema imperante, una sociedad educada claramente no le conviene. Tenemos un país decadente y peligrosamente decadente ya

Lo que Espert en realidad reclama, es la eliminación de la política por una acción directa –tal vez sin ley que valga- que responda a los intereses de empresarios y corporaciones donde se incluyen las financieras y las multinacionales. Allí no hay ni atisbos de industria nacional o política de pymes.

Consultado sobre los errores que encuentra en la gestión de Macri, luego de establecer que generó una confianza que ya no existe, se explayó en un punto interesante cuando desliza que hoy se realiza un  “kirchnerismo de buenos modales. Si sigue así, algún día la gente se va a cansar y va a decir: “En vez de votar a una imitación del peronismo, voto al peronismo”, y no sé cuándo va a pasar. Esto no se sostiene en el tiempo; la gente va a decir: “voto al original”.

Y luego al señalársele que el gobierno intentó justificar tomar medidas “de golpe”, analizó que “Si ellos hubieran dicho realmente convencidos: “si los salarios se multiplicaron por 18 en 15 años y las tarifas se multiplicaron por 1,5, ¿por qué no vamos a multiplicar las tarifas por 12?” ¿En dónde está la política exitosa del kirchnerismo si la gente no puede pagar las tarifas de luz?”  ¿Querrá decir el cotizado servidor que dado el actual estado de cosas es mejor buscar una caricatura peronista –Duhalde, Momo Venegas, etc-, que permita conducir un rebaño en el que se hundan los intereses que representan para amañar la política y someterla al uso de los Ceo’s? Macri con movilización parece no ser del agrado del economista.

Espert expresa ahora, cuando ciertas franjas del establishmen se alejan de Macri, que su gestión se asemeja a la del kirchnerismo tal vez en la intención de expresar que, hipotéticamente, si seguían sus consejos, se hubieran sumado al oficialismo post oligárquico del que, en su visión, se alejan y en esa distancia, se pierden del apoyo de un sector de los grandes intereses.

Entonces expresa su receta. “El error de Macri es pensar que a él le va a ir bien en cuestiones que ya se hicieron antes y salieron mal, como no ajustar el fisco, cambiar la financiación de inflación a deuda, algún control de precios, algún apriete. Lo que le critico a Macri es no cambiar en 180° el rumbo de Argentina hacia una economía de libre comercio y de un Estado pagable y sin déficit (Recuérdese a Martínez de Hoy y Cavallo). Creo que hay una inconsistencia técnica importante, porque con este agujero fiscal, en el medio encima del ajuste de tarifas y habiendo devaluado el tipo de cambio, se han puesto metas muy ambiciosas para bajar la inflación. En parte, por eso a la economía le cuesta tanto arrancar… no estoy de acuerdo con los bancos centrales independientes para estos niveles de inflación y para estos niveles de déficit fiscal”, sostiene desencantado en busca de un milagro que restituya el imaginario conservador oligárquico actualizado.

Macri, un desastre

Espert sostiene que el sistema al que adscribe Macri, es desastroso, no tiene términos medios. “Haber hecho trizas el Ministerio de Economía en este nivel es absurdo. Nunca estuvo tan chico. Así Aranguren definía tarifas por un lado y generaba problemas en otro. Vos fijate el lugar hoy de Dujovne; tiene el gasto público donde no tuvo nada que ver y el financiamiento lo decide el Ministerio de Finanzas. Volviendo al libro, creo que si Argentina no cambia en 180° va a terminar siendo un país miserable”. Bueno es aclarar que cuando dice miserable parece apuntar al riesgo de las grandes familias, no a los trabajadores.

Lanza entonces una estocada fulminante contra la gestión Macri: “Desde el 2012 prácticamente el PBI no varió, pero como la población creció, el PBI es menor que en el 2011”. Está claro que Mauricio lo hizo.

Bajar la inflación va contra el consumo y eso va a incidir en el nivel de crecimiento

Hay que revisar entonces a otros economistas que abordaron al macrismo, lograr aferrarse a un cargo y fueron lanzados al vacío por diferencias. Uno de ellos es Carlos Melconian, experto en generar deuda externa que luego de ser un elegido resultó un catapultado. Se lo escuchó clamar: “Soy un soldado incondicional de Mauricio Macri” en el gobierno del que partió por sus enconos con Marcos Peña, Quintana y Lopetegui. Ahora ya no dice lo mismo y en cambio sostiene en referencia a Macri: “No comparto todas las decisiones”.

Y expresa ahora que “Bajar la inflación va contra el consumo y eso va a incidir en el nivel de crecimiento” cuando al llegar al gobierno decía todo lo contrario. Otro economista, Miguel Ángel Broda, pega duro. “Macri no sabe qué hacer. Si aumentar el déficit fiscal para ganar las elecciones o si profundizar la política monetaria de metas de inflación”. Critica la abundancia de malas noticias que da a conocer el gobierno y remató hace algunos días: “Con un enorme dolor digo que Macri está en un garete. El Presidente no sabe qué hacer. Si aumentar el déficit fiscal para ganar las elecciones o si profundizar la política monetaria de metas de inflación”.

Lo cierto es que este cuadro da a pensar que el establishment urde cambios por encima de la voluntad del gobierno y en el gobierno. Y eso es parte de lo que habrá que develar en los próximos días. No son cambios que pasen, como en el caso de Peña, en hundirse en unos bigotes o dejar que crezca la barba. Son cambios dolorosos que van por más en los bolsillos del pueblo.

 

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