En el exterior se informa sobre el pensamiento de Máximo Kirchner


(Prensa Latina – Especial para Infobaires24)
Por Martin Hacthoun

 
Más de 40 mil miembros y simpatizantes de esa organización, que nació tras la llegada a la Presidencia de Néstor Kirchner, desbordaron el estadio de Argentinos Juniors la víspera; la amenaza de lluvia no impidió que estuviera repleto por dentro y por fuera; este domingo los medios lo destacan.

“La cancha de Argentinos Juniors desbordó de euforia, cánticos, pogos. Flamearon las banderas, los oradores dejaron de serlo eventualmente para sumarse a las consignas. En ese contexto, habló media hora Máximo Kirchner”, describe hoy un comentario del diario Página 12.

Fue el debut público de Máximo, quien admitió su condición de novato en el desafío de pararse y hablar ante de decenas de miles de personas “mejores que yo”, dijo.

Se refirió a un sueño concretado. El nerviosismo inicial, el tono coloquial, hasta los propios límites de la exposición, redondearon la imagen de un orador sincero y cálido, asegura el comentarista Mario Wainfeld.

El joven Kirchner tiene algunos gestos de su padre, incluso la cadencia de su voz y el físico; su primer discurso convenció, y hoy políticos opositores y operadores mediáticos de estos se preguntan cuál es la estrategia de Cristina Fernández al lanzar a su hijo a la palestra pública.

La interrogante flota en el viento y parece provocar escalofríos en algunos del amplio espectro opositor, que va desde la “izquierda de la izquierda hasta la derecha dura”, estimó el analista político y económico Oscar Natalich en plática con Prensa Latina.

En su discurso inicial, Máximo Kirchner mentó a sus padres Néstor y Cristina, pero puntualizó que “no hay apellidos milagrosos sino proyectos políticos”, al tiempo que repaso tópicos como la campaña mediática, los fondos buitre o la crisis que vivió Argentina en 2001.

La Campora se identifica como una agrupación de Jóvenes por un Proyecto Nacional y Popular; es por esencia una organización kirchnerista y, por ende, pertenece al amplio, diverso y pluralista espacio del peronismo argentino.

Por si sola, no puede ganar unas elecciones; no obstante, representa una fuerza dentro del Movimiento Unidos y Organizados con un peso nada descartable en la vida política del país.

De hecho, le proporciona a la presidenta Cristina Fernández un espacio propio de maniobra para no quedar confinada a los márgenes estrechos del peronismo tradicional, señala Wainfeld en su comentario en Página 12.

En él, hay dirigentes -señala el columnista- que “siempre husmean para dónde sopla el viento”.

En cambio, en La Campora -agrega- hay un vivero de recursos humanos, en especial juventud, dotados de mística y con algo que no todos tienen por delante: décadas de vida útil.

 

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