El misterio de la tumba de Anfípolis apasiona a los arqueólogos


 

Por Guillermo Magadán

 

El túmulo funerario  de Anfípolis, de casi 500 metros de perímetro, es el más grande hallado en Grecia.
El túmulo funerario de Anfípolis, de casi 500 metros de perímetro, es el más grande hallado en Grecia.

 

En las últimas semanas tomó estado público el descubrimiento de una espectacular tumba en Anfípolis, al norte de Grecia. El equipo de arqueólogos del 28º Eforato de Antigüedades Prehistóricas y Clásicas trabaja en esta región de Macedonia, tierra natal de Alejandro Magno, intentando desentrañar el misterio que rodea al hallazgo: ¿Quién o quienes están sepultados en su interior?.

 

La prensa mundial especuló al conocerse la noticia, con la posibilidad del hallazgo de la tumba del gran conquistador macedonio, nacido en 356 a.C. en Pella, a escasos 112 kilómetros de la ubicación de la tumba que está siendo investigada. Tras su muerte en Babilonia, en 323 a.C. su cuerpo fue robado por Ptolomeo IX durante su traslado a Macedonia y llevado a Alejandría, donde permaneció hasta la Antigüedad Tardía, perdiéndose luego el rastro. Esta hipótesis fue rechazada por los arqueólogos, quienes creen más plausible que la tumba encontrada pertenezca a Roxana y su hijo Alejandro IV, una de las muchas esposas de Alejandro Magno y el hijo de ambos. Roxana, fue una princesa bactriana de legendaria belleza que fascinó al gran conquistador. Considerada la princesa más bella de Asia, el rey decidió casarse con ella, en el año 327 a.C., a pesar de que era su cautiva. Roxana cayó víctima de la ambición de Casandro de Macedonia, un antiguo general de Alejandro, que le dio muerte junto a su hijo.

 

Otra teoría apunta al Almirante cretense Nearco, uno de los oficiales más importantes de la flota de Alejandro, quien creció con su familia en Anfípolis. La construcción de la tumba ha sido atribuida a Dinócrates, un arquitecto y urbanista griego, asesor de Alejandro Magno, quien diseñó la ciudad de Alejandría en Egipto. Su tamaño es diez veces mayor que la de Filipo II de Macedonia, el padre de Alejandro Magno, hallada en 1977 en Vergina, en la Macedonia Central.

 

Dos esfinges, cuyas cabezas no han sido halladas, flanquean la entrada de la tumba de Anfípolis, que estaba sellada con grandes bloques de piedra.
Dos esfinges, cuyas cabezas no han sido halladas, flanquean la entrada de la tumba de Anfípolis, que estaba sellada con grandes bloques de piedra.

 

El revuelo que provocó el hallazgo causa no pocas dificultades al equipo de investigadores que trabajan en la excavación, quienes sufren la invasión de curiosos que llegan al lugar, y de políticos ansiosos en aparecerante las cámaras de televisión

 

El periódico griego Greek Reporter, acusa al gobierno del premier Antonis Samaras, de montar un “Disneylandia arqueológico” para distraer la atención sobre un nuevo impuestazo sobre la propiedad. Muchos griegos se encontraron con la novedad de que, en algunos casos, el dueño de una parcela de tierra en una zona montañosa tiene que pagar un impuesto equivalente a la de un apartamento en Manhattan.

 

En las próximas semanas se conocerán nuevos detalles de este hallazgo que concita la atención del mundo científico.

 

 

Comentarios

comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

×