Edgardo Rovira: La reforma del sistema previsional que se viene


Edgardo Rovira

El régimen de capitalización individual que propagandizó el Banco Mundial e implementó el gobierno del presidente Carlos Menem en 1994 resultó ruinoso para la gran mayoría de los trabajadores. En el 2017 es el FMI quién plantea y publicita nuevos objetivos en materia jubilatoria. Por eso el gobierno Cambiemos apura cambios en nuestro sistema de reparto.

Es claro que el macrismo busca una reconversión ideológica acelerada del Estado, pasando de un Estado Benefactor, que distribuye la riqueza y busca la justicia social; a un Estado Neoliberal que concentra la riqueza y excluye.

Desde que asumió Macri como Presidente, hay una reforma previsional dando vuelta en la Argentina. Hoy, esa reforma previsional se está debatiendo en una comisión en el ámbito del Ministerio de Trabajo, donde se plantean los temas a encarar en un futuro proyecto de ley.

Todavía no hay un proyecto redactado, pero los ejes ya están establecidos, según los gremios la reforma trae la elevación de la edad de jubilación a los 70 años, privilegios a quienes cuenten con los aportes prolijos, sin moratoria jubilatoria, con reformulación del PAMI y exigencias máximas para que un trabajador pueda acceder a algún beneficio posactividad. En sintonía con lo expresado por los gremios, el gobierno por su parte ya dejó trascender la posibilidad que las pensiones sean proporcionales a los años de aporte, cuando estas sean menores a los 30 años obligatorios (buscando subir los años de aportes a 35). Además de aumentar la edad jubilatoria a los 65 años en el caso de las mujeres y a los 70 años en el caso de los hombres.

Los que impulsan la reforma, lo comparan con los modelos europeos. Grecia es el prototipo

Los que impulsan la reforma, lo comparan con los modelos europeos. Grecia es el prototipo. Cuando Grecia aceptó ser rescatada en 2010, tuvo que reformar su sistema de pensiones para recibir las primeras ayudas, unos 110.000 millones de euros. ¿Qué cambió? El número de años cotizados para recibir la jubilación completa pasó de 37 a 40 años. Además, se modificó el cálculo de la pensión final que pasó de ser sobre los últimos cinco años de trabajo (teóricamente, cuando más ganamos) y se extendió a realizar una media de toda la vida laboral. Eso significó de hecho una rebaja en las pensiones más que significativas.

En Brasil, por su parte, el gobierno del golpista Temer ha emprendido una oleada de reformas neoliberales para reducir la inversión social y dar marchas atrás al estado de bienestar alcanzado durante las administraciones de Lula Da Silva y Rousseff. Temer busca congelar el gasto público por 20 años e imponer una reforma total de la ley de pensiones y poder reducir el déficit público y recuperar la “confianza” de los mercados, en perjuicio de la inversión en sectores como la educación, la salud y la seguridad social.

Entre las medidas de la reforma está la equiparación de 65 años entre hombre y mujeres como edad jubilatoria y una contribución de 49 años para poder obtener la jubilación total

Entre las medidas de la reforma está la equiparación de 65 años entre hombre y mujeres como edad jubilatoria y una contribución de 49 años para poder obtener la jubilación total. Según palabras del golpista en el poder “Presentamos un camino para salvar el sistema jubilatorio del colapso, para salvar los beneficios de los actuales jubilados y de los jóvenes que se jubilarán mañana; no habrá quita de derechos de nadie”. Las mismas palabras que podría utilizar, y en verdad utiliza, Macri cuando le preguntan off the record por las reformas en el sistema de reparto.

Por su parte el FMI pretende que la edad jubilatoria se ajuste con la esperanza de vida. Sus economistas proponen recorte de prestaciones y aumento de las cotizaciones. El Fondo plantea que las aseguradoras privadas cubran el riesgo longevidad. Los funcionarios del organismo internacional aclaran “si el promedio de vida aumenta tres años más de lo previsto para 2050, el coste del envejecimiento aumentaría un 50% en las economía avanzadas tomando como referencia el PBI de 2010 mundial”.

Las reales intenciones del FMI y del gobierno de Macri son reformar el sistema de seguridad social partiendo del preconcepto que el sistema de prestaciones dinerarias, como las jubilaciones y pensiones, son insostenibles en el tiempo con el actual sistema. Para el gobierno de Cambiemos, el FMI, el Banco Mundial y para todos los ajustadores eso significa bajar el gasto y restringir el ingreso de nuevos beneficiarios. Buscan llevar adelante la medida que realizó De la Rúa en 2001 cuando bajó el 13% de las prestaciones y de las remuneraciones del sector público.

Las reales intenciones del FMI y del gobierno de Macri son reformar el sistema de seguridad social partiendo del preconcepto que el sistema de prestaciones dinerarias, como las jubilaciones y pensiones, son insostenibles en el tiempo con el actual sistema

El FMI le recomienda al gobierno de Macri reformular el cálculo de las jubilaciones un 20%. Dicho pedido responde a la necesidad que el monto de los beneficios sea comparable con aquello que brindaría el régimen de capitalización al que aspiran. La tasa de reemplazo en la Argentina ronda el 57% de haber en actividad (30 años al 1,5% más la PBU); en Chile, con un sistema de capitalización individual, esa tasa de reemplazo se encuentra entre el 30 y 35%, muy por debajo del 57% de nuestro sistema de reparto estatal. Pero sobre todo, el FMI le exige al macrismo que modifique la ley de movilidad jubilatoria, es que el mayor índice de redistribución del ingreso nacional es, justamente, la Ley de Movilidad Jubilatoria. Entre el 2009 y el 2015 elevó la tasa de reemplazo jubilatoria en relación al haber mínimo de los trabajadores en actividad del 72 al 81% y si la economía hubiera seguido creciendo durante el 2016 la tasa de reemplazo del haber mínimo hubiera superado el tan ansiado 82% móvil.

La semana pasada, Basavilbaso dijo que uno de los desafíos del sistema es “dotarlo de confianza”. Para eso, pone en duda las moratorios y dice que “Tenemos que pensar si hace falta poner en el medio una opción para que las personas que no llegan a los 30 años de aportes, tengan una jubilación que corresponda a esos años de aporte”. Por otra parte, por lo bajo comienzan a hablar de imponer un sistema mixto de reparto. Lo que busca el gobierno de Cambiemos es volver a la segmentación. Para los trabajadores formales, jubilaciones ordinarias. Para los que no tienen todos los aportes al plan social, a la jubilación para pobres. Porque Macri y sus funcionarios creen que es injusto darle al que aportó el mismo beneficio que al que no lo hizo.

El anuncio del INDEC de Todesca, reconociendo que la desocupación en el país aumentó a niveles de hace 10 años, con un 9,2% y subiendo, comienza a secar las arcas, son menos aportes patronales, menos ingresos y el sistema comienza a deteriorarse. Recordemos también, que en la Ley de “Reparación Histórica”, se votó la devolución a las provincias la detracción del 15% de la masa coparticipable destinada al ANSES, desfinanciando el Sistema.

Para los que no tienen los aportes necesarios para jubilarse, se estableció la “pensión universal para el adulto mayor” un haber no contributivo y vitalicio, fijado en un 80% del haber jubilatorio mínimo, instalando “jubilados de segunda”. La moratoria previsional es inclusiva, no lo es en la pensión macrista. En esa ley sancionada el año pasado, se creó un Consejo de Sustentabilidad Previsional  para que antes del fin del mandato de Macri elabore un proyecto de ley para un nuevo régimen previsional universal, “inclusivo, integral y solidario”. En ningún lado habla de estatal o público.

A principio de año y por decreto, Mauricio Macri, bajó las jubilaciones. Lo hizo cambiando el régimen de jubilaciones y aplicando un aumento que no se ajustaba a la fórmula que establece la Ley de Movilidad Jubilatoria sancionada en 2009. Por primera vez en años, la actualización de los haberes fue inferior a la inflación. Por la presión social que despertó la medida el gobierno de Macri debió dar marcha atrás de la resolución.

Es claro que el macrismo quiere inventar una crisis para volver a la privatización del sistema. El objetivo último es concentrar la riqueza y transferir recursos de los trabajadores a los sectores privados.

A principio de año y por decreto, Mauricio Macri, bajó las jubilaciones. Lo hizo cambiando el régimen de jubilaciones y aplicando un aumento que no se ajustaba a la fórmula que establece la Ley de Movilidad Jubilatoria sancionada en 2009

Los jubilados viven hoy un período de ajuste por el aumento del precio de los medicamentos, el fin de coberturas y programas que los beneficiaban, y el agresivo recorte que sufre el PAMI, que dejó a más de dos millones de beneficiarios sin la cobertura del 100% en medicamentos. En el mes de abril, PAMI modificó el modelo de pago a prestadores reduciendo los montos por prácticas a tal punto que no permitirían cubrir los propios gastos que conllevan. Esto significa la disminución de la oferta de servicios así como en subprestaciones, implicando nuevas barreras en el acceso a las prestaciones y servicios.

Las modificaciones recientes se suman a otras que se vienen implementando, como la restricción en los tratamientos y coberturas médicas. “Si tomamos como ejemplo, el primer nivel ambulatorio, vemos que en el módulo de laboratorio de análisis clínicos, de baja y alta complejidad, la tasa de uso desde 670 prácticas mensuales cada 1.000 afiliados. En el modelo anterior a la resolución 395/17, el PAMI abonaba por ese conjunto de prácticas un total de $55.172,89 mensuales.

En el sistema actual, instituido por la nueva resolución, se establece un valor de $42.554,00 por cada 1.000 afiliados, lo que evidencia un ajuste en perjuicio del prestador del 22,87%. En el módulo de ecografía, el recorte ronda el 25,42% respecto del sistema anterior que insumía por cada 1.000 afiliados una contraprestación de $8.047,47 contra $6.000 que el PAMI se dispone a pagar en el nuevo modelo. En el módulo de radiología se observa un ajuste del 36,89%”, precisa el informe de la Fundación Soberanía Sanitaria.

Hoy en día un jubilado que gana la mínima está por debajo de la línea de pobreza y para el macrismo eso no genera ningún debate, ni ningún cuestionamiento a sus políticas

Hoy en día un jubilado que gana la mínima está por debajo de la línea de pobreza y para el macrismo eso no genera ningún debate, ni ningún cuestionamiento a sus políticas. En un año la canasta básica de los jubilados aumentó un 50%.  Por lo tanto, un mayor de 65 años no puede cubrir sus patrones de consumo y resulta casi imposible vivir ya con los que se gana. Es que los ingresos de los jubilados están un 44% por debajo de la CBT.

Es urgente un aumento de emergencia en todas las escalas, comenzando por equiparar el haber mínimo jubilatorio al Salario Mínimo, Vital y Móvil, que debe ser actualizado, y un aumento trimestral además de los semestrales por ley, hasta que no haya ninguna jubilación por debajo de esta canasta básica.

Bajo el gobierno de Macri, ¿quién será la nueva Norma Pla? Esa jubilada que durante la década de los noventa, enfrentó a la dupla Menem-Cavallo cuando estos decidieron congelar las jubilaciones en $150 mensuales, entre otras medidas que abrían ampliamente las puertas a un neoliberalismo que producía multimillonarias ganancias para los grandes capitales que luego fugaban al exterior a la fuerza de generar exclusión social, pobreza, desocupación y erosión de los sistemas de protección social.

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