El drama de una mujer golpeada: “Vivo con miedo de que me mate”

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María Cecilia Nuñez denunció a su marido 60 veces y hasta dijo que violó la perimetral. Asegura que golpeó a sus hijos y que la violó. Ahora hace la denuncia pública.

María Cecilia Nuñez cuenta que presentó 60 denuncias ante los tribunales de Villa Gesell por violencia de género. “Nada sirvió, porque mi exmarido sigue libre y me amenaza. A veces temo que me mate, sería tan fácil para él”, dice la mujer a IB24.

Nuñez asegura que desde 2013 denuncia a su expareja, pero que esta semana decidió hacer público el escrache luego de que aparecieran publicaciones en Facebook contra su familia. “Fue él, quiero decir su nombre, que se llama Julio Alberto Kuchinsky. Hizo todo eso para destruirme más y más”, relató.

La mujer contó que su exmarido violó la perimetral que consiguió que le impongan en la fiscalía. Además dijo que no sólo la atacaba a ella, sino también a sus dos hijas de 9 y 11 años, y a su hijo de 7.

A continuación, el relato completo de la mujer:

“Vivo en Villa Gesell desde hace unos años junto a mis hijos y ahora a mi actual pareja.  Mi vida se vio destruida porque mi exmarido no sólo me golpeó y hostigo, sino que también le pegó a mis hijos y montó toda una escena para destruir mi vida intentando hasta dejarme internada en un psiquiátrico.

Los conflictos vienen de larga data y comencé con las denuncias en 2013. Ya tengo registradas aproximadamente 60 por diferentes motivos. Él está imputado por desobediencia debido a que violó la perimetral que le impusieron después de que lo denunciara. Sin embargo, no fue detenido, no hay causas suficientes.

 

A mis hijos también los maltrató, les pegó y hasta hay algunos indicios de que intentó abusar sexualmente de una de mis hijas, aunque todavía no lo denuncié, porque estamos esperando resultados de más pericias. También publicó difamaciones en blogs y páginas de Facebook que creo en contra mia y de mi pareja. Esto llevó no sólo a un daño contra mi persona, también contra los chicos de quienes se burlaron en el colegio. Por eso no me quedó otra opción que salir a denunciar esto y hacer públicas sus mentiras y sus maltratos que no cesan.

Él siempre tuvo poder y lo mostró. Dice tener contactos con la policía y con la justicia. Antes, él era parte de la Iglesia Gnóstica, también fue parte de la masonería y de los rituales umbanda, y hasta creo su propia orden del escarabajo sagrado Incluso su madre Celia Amaya es miembro del opus dei, por todo esto siempre tuve mucho miedo a hablar. El llegaba de los rituales todo ensangrentado y me decía que si no teníamos sexo, la que iba a pagarlo era mi hija.  Está bien que estemos casados, pero él no tenía por qué violarme.

Los chicos no quieren verlo. Le tienen miedo, ya lo han dicho varias veces en la justicia. Con nosotros tenía maltrato psicológico, pero también físico, económico y sexual.

A mí me encerraba bajo llave en mi casa y no me dejaba salir si no lo hacía con él. No me dejaba tampoco trabajar y cuando al fin pude hacerlo, me obligaba a que le diga dónde estaba. El dinero que cobraba se lo tenía que dar.

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A mí nunca me dejó marcas en la cara. Era astuto. Decía que me pegaba en el cuerpo, pero no en la cabeza para que no pueda hacer la denuncia. Sí tuve marcas en los brazos y en la espalda. Recibí empujones, apretadas. Hasta me daba pastillas para dormir y para alterarme.

Los maltratos también fueron para mi entorno, a las personas a las que recurría por ayuda. Además de amenazar a la jueza y a la fiscal, también se ocupó de buscar información de mis amigas.Para después publicarlas en facebook. Hasta a mí me denunció por abuso sexual de mi hijo, algo que después cuatro pericias negaron. Ahora le estoy pidiendo a la fiscal, Verónica Zamboni, que cierre la causa.

La última amenaza la recibí la noche del sábado.Yo vivo en una casa que compró él, pero la jueza me dijo que debo quedarme ahí, que me corresponde por haber estado casada y sobre todo por mis tres hijos menores. Nosotros esa noche sentimos que alguien golpeaba la puerta y cuando fuimos a ver nos encontramos con un pibe, seguro mandado por mi exmarido, que nos pedía que nos vayamos de la casa. Decía que la iba a prender fuego, que coincide con las amenazas y la foto de mi casa que mi ex publicó en Facebook.

Yo quiero que esta pesadilla se termine. Vivo con miedo de que me mate”.

 

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