Diván: “La pesada herencia” o “Es más fácil echarle la culpa a otro”


Mariana Karaszewski Siempre fue, es y será más sencillo echarle la culpa a otro de los errores propios. Sino pregúntenle a dos hermanitos que jugando rompen un adorno preciado y cuando viene la mamá y pregunta: “¿Quién fue?”, se señalan mutuamente.

No es fácil reconocer nuestras acciones como propias, ni las malas ni las buenas. En psicoanálisis, lo llamamos “rectificación subjetiva”; dicho más simple, poder hacerse cargo de lo que uno piensa, siente, hace, dice. Esto en la mayoría de los casos lleva un largo proceso de terapia, no es algo que suceda de un día para el otro. Lo fundamental aquí es que el sujeto quiera realmente iniciar ese camino de descubrirse, sino todo esfuerzo será en vano.

En este sentido, Mauricio Macri sería un paciente muy difícil para el análisis. Veamos por qué…

El 1° de Marzo, en la apertura de las sesiones del Congreso, el presidente electo se dedicó casi exclusivamente a exponer los principales puntos que, a su entender, le dejó lo que denominó  la “pesada herencia kirchnerista”. De la hora que duró su discurso, casi la mitad la dedicó a enumerar las faltas y los errores del gobierno anterior que encontró al llegar a la presidencia. Aunque aclaró que faltan documentos y estadísticas, fue bastante específico a la hora de dar datos.

Veamos algunos de los ítems del escenario que “le dejaron”:

  • El empleo en el país no crecería desde hace aproximadamente 4 años.
  • Con un 20% anual, hace diez años que la Argentina sería uno de los países con mayor inflación del mundo.
  • Pese a pagar 694 mil millones de dólares más de impuestos que en la década del 90, habrían encontrado un Estado con dificultades para resolver sus principales responsabilidades.
  • La mayoría de las escuelas tendrían problemas de infraestructura y maestros con poca capacitación. Si bien se abrieron universidades, considera que muchas de ellas serían espacios de militancia política, más que de educación.
  • Habrían encontrado falta de transparencia, ineficiencia y en muchos casos corrupción en distintas áreas del gobierno.

Ahora bien, los datos de la realidad muestran otro panorama.

Desde que asumió Mauricio Macri como primer mandatario, hubo aproximadamente 150.000 despidos, de los cuales el 52 por ciento correspondió a trabajadores de empresas privadas y el 48 por ciento restante a empleados estatales. Lejos de generar empleo, la gestión de Cambiemos viene dejando a miles de familias sin ingresos, con todas las consecuencias que esto acarrea. Y nada tiene que ver esto con el kirchnerismo. Esta ola de brutal de despidos masivos es pura y exclusivamente responsabilidad del macrismo, al igual que su consecuencia directa, el aumento del nivel de pobreza.

En cuanto a la inflación, esta ha registrado un aumento del 25% en lo que va del año superando de esta manera la meta del ministro Prat Gay (20% a 25% para 2016).

 Y se espera que a fines del 2016 alcance un total del 50% aproximadamente. Este vertiginoso aumento es producto de las flamantes medidas económicas del partido gobernante, que si bien en campaña había prometido “bajar la inflación”, está haciendo todo lo contrario.

Punto aparte para el tarifazo. El gobierno de Macri no sólo ha dado rienda suelta a los aumentos indiscriminados de los servicios básicos (luz, agua, gas) sino que una y otra vez se muestra a gusto con esta medida, contestando a todo aquel que lo cuestione: “había que hacerlo”.

En cuanto  a la creación de escuelas y universidades públicas, el presidente no sólo no lo considera una meta a corto plazo, sino que por el contrario, no titubea en dar a conocer su opinión al respecto: considera que la gratuidad de la educación no es un derecho para todos y apunta a la educación paga, a la cual es evidente que sólo una minoría podría acceder.

Por último, en cuanto a la corrupción, sobre la cual tanto ha hecho foco para ensuciar al gobierno anterior, el presidente Macri ha dado cátedra de lo que es corromper. Por ejemplo,  a través del caso de los Panamá Papers y en esa línea lo acompañan muchos de sus funcionarios.

Aunque ya pasaron más de 6 meses desde que asumió, este gobierno sigue empeñado en echarle la culpa al kirchnerismo de todos los “desastres de la Argentina”, sin hacerse cargo de nada de lo que ocurre actualmente. Paradójicamente, se adjudica todos los logros. ¿Cómo se explica este fenómeno? ¿Se puede ser presidente a medias?

En sus inicios, Freud estudió la histeria y habló de la “Belle indiferance” (bella indiferencia), como cualidad que tienen aquellos que pasan por la vida mostrándose indiferentes a lo que ocurre. Incluso es muy conocida la pregunta que le realiza a Dora, una de sus pacientes:   “¿Qué parte tienes tú que ver en aquello de lo que te quejas?”. Sin duda sus pensamientos aún hoy tienen plena vigencia.

Quizás sea hora de preguntarle a Mauricio… ¿Hasta cuándo podrás echarle la culpa a otros del desastre que vos mismo estás haciendo como presidente de los argentinos?

 

 

 

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