El Día Nacional de la Mentira, es el día de la mentira más otros días

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Por Alejandro C. Tarruella

Fue a Ignacio Campos, nuestro benemérito director, a quien se le ocurrió que reflexionemos  acerca de la mentira. Todo porque el 15 noviembre, se había acordado hacer un alto en el camino para tratar la mentira y su uso político en estos días. Y uno podría comenzar recordando el debate entre Daniel Scioli y Mauricio Macri, al momento de celebrar uno de los actos previo a la elección final que llevó al ex jefe de gobierno porteño a la presidencia de la Nación. Vaya ocasión para plantar la fecha.

Allí Mauricio desacreditó a Scioli de cabo a rabo. Y Scioli, tal vez sin presentirlo, reafirmó su convicción en el estilo de comunicación que practica, y dejó subrayados los principales episodios que iban a ser nada menos, que lo peor del gobierno de Macri en casi un año de gestión. A cada afirmación de Scioli, le respondía con un párrafo en el que lo desacreditaba como podría hacerlo con el jardinero de su casa. Solo faltó que le dijera en la cara, el rostro contenido tan habitual cuando hace puestas en escena, “Daniel, no seas estúpido, estás despedido”.

Dijo Macri entonces: “Porque nosotros realmente creemos que hay que desarrollar la economía, que hay expandir la economía, no ajustar. Yo no he hablado nunca de ajustar. Justamente, creo que ustedes han ajustado. Por algo hace cuatro años que no crecemos; hace cuatro años que no se genera empleo en la Argentina, las economías regionales la están pasando muy mal. Y abrir la economía es lo último que he dicho; hay que cuidar el empleo, hay que sentarse con cada PyME, con cada pequeño productor…” Scioli dijo por su parte: La palabra “cambio” puede entusiasmar, motivar, pero cuando se le saca el velo al cambio, aparece esto: el libre mercado, el ajuste, la devaluación, el endeudamiento. Gerentes de empresas extranjeras que lo tiene como referente en cada una de las áreas que hemos recuperado para los intereses argentinos y la soberanía nacional. Si hablamos de YPF, hay un ex gerente de Shell; si hablamos del tema agrícola, hay un gerente de Monsanto; si hablamos de economía, economistas de JP Morgan. Bueno, ahora los mandó a esconder a todos, porque cada uno cada vez que sinceraba algo sabíamos la reacción popular que generaba. Y ya sabemos, por ejemplo, en el caso de los subsidios, ¿qué pensás hacer? ¿Quién va a pagar el costo de sacar los subsidios? La gente lo tiene que saber. Queridas familias argentinas: el aumento de la luz, del gas, del transporte”. Daniel era agudo y severo.

“Scioli dijo: La palabra “cambio” puede entusiasmar, motivar, pero cuando se le saca el velo al cambio, aparece esto: el libre mercado, el ajuste, la devaluación, el endeudamiento”

No hay dudas de que, en el tiempo, Scioli ganó sobre la base de su estilo de comunicación que sin duda llega a amplias franjas de la sociedad porque no abruma, parece tener en cuenta el “tiempo del otro” y además, en ese caso, dijo lo que era necesario decir aunque en ese momento, al jugar el partido por los puntos, haya perdido en términos relativos. ¿Habrá perdido el justicialismo o entre mentiras y picardías en el conurbano, la provincia, la Córdoba de De la Sota convertida en base del PRO, y la Jujuy sin ley que se entregaba a Morales, se habrán quedado votos enredados por ahí bajo el chip de los aparatos corporativos de la política? Ojo con este 15 N. ¿No estará por ahí la mentira mayor de este día?

Macri, Nietzsche y Claudio María

A propósito, decía el amigo Nietzsche (no se trata de una broma al presi que cambió a Nietzsche por Claudio María Domínguez) lo siguiente: “¿Qué es entonces el la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes. Las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal”. Y seguía proponiendo el filósofo que el hombre “por tanto miente inconscientemente y en virtud de hábitos seculares y precisamente en virtud de esta inconsciencia […] de este olvido, adquiere el sentimiento de verdad”. Quizás uno entonces, llegue a cierta verdad a través de sus efectos que atraviesan su capacidad cognitiva pero más su inconsciente con que lo puede que sea más bien un aspecto de lo verosímil, si se alcanza, que sustituya a sus consecuencias.

Traducido a la política de todos los días, las consecuencias de aquel diálogo que se recuerda, están contenidas en un contexto donde un gobierno que se lanzó a tontas y a locas a deslegitimar a quien sucedía, en niveles de demonización casi medievales, con caza de brujas (¿qué es sino lo que hacen el servilleta Bonadío y los comisionistas de la justicia?). Luego, tuvo que asumir que había mentiras incontrastables que primeros ganaban adeptos y luego se volvían contra ellos porque no se sostenían en los despidos, la desocupación, el cierre de fuentes de trabajo y los subsidios a los ricos (acaban de condonar una deuda de $ 19 mil millones a telefónicas).

El poeta inglés Alexander Pope a quien no conoce Mauricio ni jamás invitó a Los Abrojos, dijo algo inquietante: “El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera”. Eso puede explicar porque luego de una mentira viene otra, y otra, y a esa se suman decenas como una bola de nieve que desciende a velocidad y se hace tan grande que los alcanza. Claro, la bola de la que hablamos no es de nieve y ensucia con hedores insoportables. Ahí abajo están ellos, lanzando su próxima mentira y mirando hacia abajo. A sus espaldas viene rodando la bola hedionda. Va por ellos, los delata.

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