Daniela Bambill: “¿Leales a qué?”

FacebookTwitterGoogleLinkedInPinterest

Los peronistas celebramos el día de la Lealtad. Nos remontamos al 17 de octubre de 1945 y encendemos nuestros corazones ante el subsuelo de la Patria sublevado que vuelve a enamorarnos año tras año.

A 71 años de aquel día en que un solo Pueblo reclamaba por el líder encarcelado con mil sueños en las patas sudorosas que buscaron alivio en la fuente de Plaza de Mayo, un sinnúmero de lealtades proclaman en diversos actos su pertenencia.

Cabe preguntarse entonces a qué somos leales cuando parece que aquel apotegma del General, “Primero la Patria, después el Movimiento y por último los hombres” ha mutado el orden de sus componentes, según la Lealtad que lo proclama.

Sobrevivimos a la proscripción, a la tortura y a la muerte, los peronistas somos sobrevivientes la adversidad nos hace más fuertes en nuestras convicciones. El sufrimiento del Pueblo es nuestro sufrimiento porque somos el Pueblo.

¿Qué nos pasa hoy que parece que hubiera tantos peronismos como Lealtades se proclaman? Responder esa pregunta con nombres propios sería una estupidez superlativa.

La recuperación del Poder para garantizar la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Patria no estaría siendo plausible en una maraña de vedetismos y egos tironeando de los bustos del General y Eva, no sería la forma correcta llenar el camino de palmas y coronas que se marchitan al ritmo de los acuerdos de unidad en la acción.

En el llano, desde el golpe de la derrota, el único camino posible es la comunión de ideas en función de la defensa de la Patria.

¿Qué nos pasa hoy que parece que hubiera tantos peronismos como Lealtades se proclaman? Responder esa pregunta con nombres propios sería una estupidez superlativa.

Solo liberándonos de personalismos y cucardas obtenidas en otro tiempo, que huelen a naftalina cuando se ponen ante la premura del Pueblo hambreado, solo comprendiendo que no existimos desde hace 71 años leyendo encuestas y tejiendo brillos individuales sino luchando en las calles y resistiendo los embates de los enemigos de la Patria que cambian el camuflaje con los años pero no los objetivos, solo liberándonos de pretensiones mezquinas y volviendo a meter las patas en la fuente, tal vez encontremos el camino.

Comprender la historia, observar el escenario internacional, divisar claramente los objetivos del enemigo de la Patria y construir un plan de lucha concreto, librado de intereses personalísimos, lejos del discurso críptico y más cerca del sentido común pareciera ser el camino.

Lealtad a cada argentino y argentina que sufre, Lealtad a cada trabajador y trabajadora que pierde su empleo, Lealtad a cada niño o niña al que la panza le duele de hambre, Lealtad a nuestros muertos, a esos que regaron con sus vidas el sueño de la Patria Libre, Justa y Soberana.

Lealtad simple y real, Lealtad a la Patria.

Tal vez si podemos lograr pensar seriamente en el ideario que nos constituye podamos también comenzar a reconstruir el único Movimiento Nacional Popular y Democrático que en la historia de la Nación ha marcado el rumbo de la Liberación.

Hoy 17 de octubre, volvamos a meter las patas en la fuente.

Comentarios

comentarios