Con declaraciones contra los fondos buitre, Cristina encara su viaje a Roma y Nueva York


Por Ignacio Campos

Así, el sábado almorzará con elpapa Francisco en la residencia Santa Marta, y tratará temas relativos al singular momento que vive la Argentina. Antes de partir, sus declaraciones frente acciones de los fondos buitres por medio de American, la colocaban una vez más en el centro de escena de la política nacional. El domingo partirá a Nueva York y el 24 de septiembre protagonizará la apertura de la 69 Asamblea General de las Naciones Unidas. Estará además, en una reunión con representantes del sindicalismo internacional y luego se verá
con empresarios sin olvidar su encuentro con George Soros, un financista de peso mundial.

El armado del equipo que la acompaña, revela más allá de los funcionarios que naturalmente la acompañan, una mirada política profunda, reveladora de los pasos que vienen en delante de acuerdo a una agenda que lleva a las elecciones de 2015. Pero no se trata de especular candidaturas, se trata de afirmar un camino en la consolidación de un proyecto político. Mientras que los buitres pasan a conducir parte de los movimientos de la oposición, como sucedía en 1990 o en 2001, cuando los otros buitres ahogaban al país con la deuda externa, hoy los cipayos de adentro, les abren la puerta a Paul Singer, al juez Griesa para apostar sus comisiones contra el país.

La repuesta de la conductora política del Frente para la Victoria, es tramar estratégicamente el camino que va a consolidar lo realizado desde 2003. El proyecto está intacto, precisa fortaleza en el rumbo, y capacidad de continuar generando el acompañamiento del pueblo argentino.

La presencia en la comitiva del titular de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez y los diputados nacionales Eduardo de Pedro y Andrés Larroque, merece un párrafo especial. Los jóvenes de La Cámpora representan la mirada en presente del papel que tienen en la transformación económico social, plasmada en política, que vive y profundiza el país. El horizonte de la renovación productiva en el petróleo, la irrupción de una demanda en alimentos al país, más rubros de carácter científico técnico y hasta los cambios que vienen en la industria automotriz, precisan de una conducción que señale el rumbo. Qué es lo que está haciendo Cristina. El salto generacional precisa dirigentes como Julián Domínguez, a quien le tocó al finalizar la primera década del siglo, abrir el camino tras el conflicto con los empresarios financieros del mundo agrícola ganadero. Domínguez es un dirigente que camina el país, se mete en el Chaco, analiza en Santiago del Estero o donde corresponde, cuáles son las demandas de los ciudadanos, cuáles las perspectivas que abren las puertas del futuro.

El Cuervo Larroque y Wado de Pedro, son como Máximo, quienes trazan el dibujo de los próximos pasos de la transición generaciones. Imaginan y marcan el campo de las reformas del Estado que son necesarias para afirmar el proyecto político. Con ellos va Leandro Santoro, el joven radical que quiere recuperar hacia adelante, la historia en serio del radicalismo. Y están ahí, en un viaje político sin vueltas, donde la conductora tratará con uno de los grandes líderes del mundo, asuntos capitales. El país y su tensión en el mundo cuando se mira desde todos los ángulos que sucede en la Argentina. ¿Qué significa si no el trabajo del FMI que muestra la Argentina como el tercer país de mayor calidad de crecimiento entre 2004 y 2011, solo superado China y Bulgaria? En un momento decisivo del esfuerzo nacional frente a la provocación de los buitres surgen respuestas que afirman la conducción de la presidenta. Y cambian el horizonte complaciente de un organismo que en poco más de diez años atrás, solo aventuraba sometimientos y genuflexiones. Eso se acabó y tiene hoy que poner nuevos términos a un nuevo país. Por eso Cristina no habla de candidaturas sino de rumbo, no habla de candidatos sino de dirigentes que en el devenir de la huella tomen a su cargo las tareas que correspondan a un momento determinado.

No es un viaje sencillo. Hay que poner en palabras el tiempo de los argentinos y la medida de lo que vendrá. En Naciones Unidas, Cristina va afirmar la posición argentina ante la agresión buitre. Y tiene que afirmar que hay un camino sobre el que no hay vueltas porque hay proyecto, porque hay conducción y hay dirigentes, y una sociedad que espera (en la esperanza) con los dientes apretados, que las condiciones cambien además, como decía Roberto Arlt, por prepotencia de trabajo.

 

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