Balance del año: Los medios internacionales no ven bien a Macri


Primer año con malas noticias.  Escribe Alejandro C. Tarruella.

Alejandro C. Tarruella

No hay celebración en la estancia

   Los medios internacionales observan con preocupación el horizonte que tiene por delante el presidente argentino, Mauricio Macri, al cumplirse un año de su asunción. Analizan que ante la recesión económica que afecta a grandes franjas de la sociedad, no se celebra nada y Macri elige refugiarse en una estancia cordobesa a descansar y jugar al golf. La BBC de Londres informaba que “Mauricio Macri, no va a celebrar su primer año en el poder: no habrá mítines ni discursos ni brindis. Y repite lo que recogió “La Nación de una fuente anónima de la Rosada: “Cuando bajen la inflación y la pobreza celebramos en serio”, aunque reconocen que para el Macri, iluminado por el gurú Durán Barba, sostiene pese a todo que hay “un balance positivo”.

“Evitamos una gran crisis” sin explicar a qué crisis se refería, le dijo Marcos Peña, jefe de Gabinete de Ministros, a BBC Mundo. Unas semanas atrás, el ministro de economía Prat Gay, como lo adelantó Infobaires24, no quiso recibir a un periodista del medio.

“El País” acompaña

   Encuestadoras “amigas” salieron de inmediato luego de la derrota del gobierno, al aprobar la oposición en diputados la ley que favorece a los trabajadores respecto del Impuesto a las Ganancias, a dar cifras favorables a la imagen de Macri. “El País” de Madrid reflexionó que Macri celebra bien en las encuestas y débil en la economía. “Es un liberal que llevará a Argentina al desastre como en los 90, dicen sus rivales. Lo cierto es que Macri cumple un año en el poder con unos datos económicos pésimos, en plena recesión, pero mantiene una valoración alta -55% de apoyo- que desconcierta a sus rivales y es la envidia en Latinoamérica y Europa, donde los gobernantes se achicharran en el poder”. Julio Aurelio, un encuestador serio, que incluso realizó encuestas a pedido del gobierno, estableció que un 70% de la población aprobó el voto opositor en Diputados la semana pasada.

   Aun cuando acompaña el neoliberalismo que puede abrir en Argentina un camino semejante al de los años noventa, “El País”, a través de su corresponsal en Buenos Aires, Carlos E. Cué, no puede dejar de reconocer que “En su primer año ha aumentado el desempleo hasta el 8,5%, la inflación está peor -40% interanual, 2,4% el último mes- la recesión se ha agravado -3,4% de caída del PIB-, la producción industrial cae al 8% y la pobreza ha aumentado hasta el 32%, con 1,4 millones de pobres nuevos. Se ha endeudado en 40.000 millones de dólares y no ha conseguido rebajar el déficit. Sin embargo las expectativas económicas para 2017 son mucho mejores y el presidente y su equipo están convencidos de que las cosas van bien”.

En gobierno, lo certifica el medio, tienen una suerte de fe de tergopol semejante a la que esgrimía De la Rúa en sus peores momentos, que consiste en suponer que “hay que ser positivos” sin saber porque, en el derrumbe.

Sanz y el delarruísmo vivo

   Ernesto Sanz, hombre del radicalismo delarruista que bosteza, expuso al diario de Madrid, ese crudo modo de ver las cosas: “nos va pésimo pero vamos bien y la gente nos quiere por eso”. Sencillamente kafkiano. “Ernesto Sanz, líder del Partido Radical y socio de Macri, con quien comparte las decisiones clave, cree que los análisis clásicos no valen para lo que está pasando hoy en Argentina. “No hay nada escrito sobre la transición entre un populismo tan fuerte como el que tuvimos y un esquema republicano como el de Macri, que ha recuperado el diálogo y tiene que negociar todo en el Congreso. La sociedad argentina lo está acompañando con un cierto desencanto ante los datos económicos, porque en este país siempre se apela a la magia y no hay soluciones mágicas. Pero el rumbo es el correcto y la mayor parte de la sociedad no está dispuesta a volver atrás”, asegura” expuso “El País”. Kant filosofó a propósito del débil ejercicio de la necedad que “El sabio puede cambiar de opinión. El necio, nunca”. Lo cual podría explicar porque, luego de vivir la experiencia de la Rúa, Sanz persiste en una fórmula vacía de contenido para soslayar la involución política que lo persigue.

   Peña, según ese medio, presenta los mismos síntomas que Sanz. “Esta semana en un encuentro con la prensa internacional aseguró que el apoyo al Gobierno, según sus encuestas, está en el 60%, muy por encima del 51% que lo votó hace un año. “El apoyo es mucho más profundo que algo que tenga que ver solo con la cuestión económica”, explicó”. Y recurrió a encuestas desconocidas, tal hechas sobre su mismo escritorio con vistas al reportaje.

   Paula Bustamante, de AFP, nota que reprodujo el “Nuevo Herald” de Miami es lapidaria: “El primer año de gestión del presidente Mauricio Macri cierra con 200,000 despidos, inflación de 45% y una economía argentina en recesión. El gran giro económico liberal, diametralmente opuesto al proteccionismo de sus antecesores kirchneristas, promete despegar en 2017 pero el desaliento gana la calle”. Agrega que “De la “revolución de la alegría” que prometió en campaña, Macri cierra un año de ajustes macroeconómicos que resintieron a clases trabajadoras, comercio e industrias”.

   Y reconoce que “el encarcelamiento desde enero de Milagro Salas, una líder social indígena en Jujuy (norte), ensombrece sus relaciones exteriores. La ONU determinó que su prisión es arbitraria y junto con la CIDH, Amnistía Internacional y activistas de derechos humanos le reclaman liberarla en un caso aún sin resolver”. Con este clima, el vaticinio de Taos Turner el 25 de septiembre en “The Wall Street Journal” se actualiza: “La contracción de la economía argentina y el alza del desempleo empiezan a generar quejas cada vez más fuertes entre la población en Argentina, todo un desafío para el presidente Mauricio Macri en un país donde el malestar económico ha derribado a líderes anteriores”.

 

 

Comentarios

comentarios